Después de esa visita a Malinalco, todo tomó otro cariz. Se reafirman las convicciones: señorita, te amo. Con un amor que jamás igual sentí; con ese que nace en tu mirada y habita en el fondo de mi corazón.
Te quiero de arriba a abajo, de un lado a otro. De tu corazón al mío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario